
Entre las borrajas, acelgas, rabanetas, cebolletas y lechugas que está cultivando ahora mismo la familia Zabalza y el mercado del Ensanche [@mercadodelensanchepamplona], donde se venden, hay unos 10 minutos andando. “En Navarra valoramos el producto de kilómetro 0″, cuenta Mertxe Zabalza, cuarta generación de una saga con 165 años de tradición hortelana y más de 100 robadas (más de 100.000 metros cuadrados) en producción –incluidos seis invernaderos– en las huertas de La Magdalena, a orillas del río Arga, en pleno centro de Pamplona.
De septiembre a noviembre, esta familia descorazona, asa y vende pimientos del piquillo a pie de huerta, de lunes a domingo, de 5 a 21.00 horas. El resto del año no abren al público, y todo lo que recolectan lo venden online, a restaurantes, o en fila, crujiente y fresquísimo, a los tres puestos –uno activo y otros dos ahora mismo en remodelación– que regentan en este mercado icónico de la ciudad.
“Apostamos por la proximidad y la calidad”, refrenda Diego Cantero, coordinador del mercado del Ensanche, mientras recorre sus 45 puestos, divididos en 17 secciones. El de Zabalza está lleno de lechuga crispilla, en temporada; en un par de semanas empezarán las habas y los guisantes; después, en verano, el paisaje pasará al rojo de los tomates. No muy lejos, las tres hermanas Beróiz –Mª Mar, Almudena y Rakel–, ejecutan tras su mostrador una coreografía perfeccionada con los años; ellas despachan cultivo ecológico y convencional de Leiza, valle de Etxauri, Zona Media, huertas de La Magdalena y Ribera de Navarra. También hay trasiego en Valero Conservas. “Traemos las aceitunas de toda España y las aliñamos nosotros”, comenta la dependienta.
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🖋️ Elena Sevillano
📷 @mercadodelensanchepamplona, @frutas_zabalza